domingo, 22 de enero de 2017

Nos estamos matando


Sí, aunque parezca que vivimos en paz, nos estamos matando. Es una guerra camuflada, subconsciente e inconsciente, porque utilizamos armas químicas que la mayoría no reconoce como tales. Parecen inofensivas, hasta nuestros hijos o niños entran en contacto con ellas, pero según su concentración y frecuencia de uso pueden llegar a causar millones de muertes en el mundo. Muchos de nosotros utilizamos estas armas químicas contra nuestros vecinos y contra nosotros mismos. Es bueno que se conozca esta verdad o parte importante de esta verdad. Y este post va a aportar pruebas e imágenes que pueden resultar desagradables. Pero inevitable o muy necesario para conseguir ciudades más pacíficas y sanas.



Se comprendería mejor esta verdad, incluso la urgencia de una pronta solución, si nos situamos hipotéticamente en una mente imaginaria y tratamos de razonar por su bien. Una mente que en este caso es colectiva y podría ser la formada por los habitantes de cualquier superciudad y sus alrededores. También incluir en la mente colectiva a los visitantes y turistas, porque cuando visitamos alguna superciudad como Madrid, Barcelona o Sevilla, y provenimos de una zona con poca contaminación, se nota mucho la diferencia. Y la contaminación no es algo que ensucie la ciudad y perjudique a árboles, jardines y jardineras, no, es mucho más grave, la contaminación mata.



Si pensamos como ciudad la verdad es clara: la contaminación nos mata. Así preguntarnos qué la causa resultaría vital e imprescindible. Podría darse una conferencia al respecto, pero utilizamos el formato post, necesitamos algo breve, por ello la respuesta ha de ser directa y contundente. LA CONTAMINACIÓN EN LAS GRANDES CIUDADES ES CAUSADA PRINCIPALMENTE por la quema de combustibles fósiles, sobre todo POR LOS VEHÍCULOS QUE CONSUMEN COMBUSTIBLES FÓSILES (como la gasolina y el gasoil). El problema queda claro y posible de entender por cualquiera, sin embargo la solución se antoja casi imposible. Sólo disminuir a la mitad el tráfico de vehículos de combustibles fósiles en cualquier superciudad podría resultar una utopía hasta para el propio alcalde, aunque parezca paradójico.

En el fondo parece un problema de presión de la economía sobre la política en el gobierno de las naciones. El verdadero recurso al respecto (llegar pronto a una solución efectiva) se encuentra en la economía elevada a sus máximos industriales, donde se forma uno de las grandes grupos de presión sobre la política. Más en concreto depende del sentido humano o ético entre profesionales o expertos y responsables de las industrias humanas involucradas. Recordando que hay antecedentes y experiencias al respecto. La Historia sabe cuándo la humanidad pasó de un mundo dominado por la quema de carbón a un mundo dominado por la quema de gasolinas, gasóleos y otros líquidos destilados del petróleo; que precisamente fue la entrada al mundo económico actual, al problema mundial actual.

El aire de esta ciudad...

Desde mediados del siglo XIX, y en menos de medio siglo se produjo el paso del carbón (motores de vapor con combustión externa) al petróleo destilado (motores de combustión interna). Algo parecido a este cambio o Historia del motor de combustión interna debe ocurrir tarde o temprano para alejarnos de un uso mayoritario de combustibles fósiles en el transporte de personas. Un tránsito industrial entre fuentes energéticas muy diferentes, una contaminante, las otras no, llamadas renovables. Nuestras ciudades, nuestras saludes y nuestras vidas necesitan vehículos con motores de contaminación cero como mayoritarios en el tráfico urbano.

Otro ejemplo, pero menor, de tránsito histórico lo encontramos en las, hasta hace pocas décadas, todopoderosas industrias tabaqueras. Y es aquí donde este post quiere copiar el ejemplo y trasladarlo a la contaminación de vehículos a motor. Según estudio de la OMS la contaminación mata al año a casi siete millones de personas, por enfermedades parecidas a las producidas por el tabaquismo. Así podría este post atreverse utilizar la misma campaña publicitaria (en contra del tabaco) y sus imágenes para trasladarlas en la lucha contra la contaminación urbana. Pero hay que avisar porque las imágenes puede resultar impactantes, este post va a utilizar las que aparecen en las cajetillas de tabaco para avisar del peligro de la contaminación del aire urbano.

Esta ciudad y su área metropolitana reduce la fertilidad

Recuerdo cuando era adolescente y daba clases en el Instituto de Torremolinos que, justo al lado del edificio, había un enorme cartel publicitario de una conocida marca de tabaco (Marlboro) donde aparecía un vaquero ante un paisaje encantador de la naturaleza con bellas montañas, verdes laderas y un cielo maravilloso. Después lo cambiaron a otra marca (Fortuna) y aparecía un grupo de jóvenes de ambos sexos (todos guapos y guapas), como formando una encantadora pandilla de amigos. Hoy en día poner esos carteles en el mismo sitio sería delito. Pues algo parecido pasa ahora con las ciudades con altos índices de contaminación. Son ofertadas a los turistas como ciudades encantadoras y acogedoras, pero podrían suponer un riesgo para la salud (cosa que callan en dichas publicidades). Porque si las autoridades sanitarias avisan sobre los riesgos del tabaco: ¿por qué no hacerlo de los riesgos para la salud de las superciudades?

Este área metropolitana provoca embolias e invalidez

Así a este post no le queda otra que impactar y ser un poco desagradable para alcanzar la altura de miras adecuadas ante el problema y comprender la urgencia de la solución: restringir la circulación de vehículos de combustibles fósiles y facilitar la incorporación mayoritaria de vehículos ceros (no emiten contaminación) en nuestras grandes ciudades. Un milagro si se aplicara la solución a corto plazo (varios años), pero posible a medio plazo. Aunque no hay que olvidar que hoy en día no está contemplado ni el largo plazo: no sabemos a ciencia cierta cuándo se acabará el petróleo en cantidades industriales. Algunos expertos calculan que quedan unas 143.000 millones de toneladas de petróleo, siendo así las reservas mundiales durarían aproximadamente 32 años. Otros expertos creen que si la producción de petróleo siguiera en el futuro al mismo ritmo que en 2013, las reservas mundiales durarían 53 años. Al respecto es interesante la Teoría del pico de Hubbert.

Al menos sabemos que el petróleo se acabará. Tarde o temprano la solución deberá aplicarse y eliminarse el uso masivo de vehículos tóxicos en las ciudades. Entonces este post tendrá mucho sentido. ¿Por qué podremos transitar económicamente a mejor cuando se acabe el petróleo y no antes?, ¿voluntariamente no podemos pero forzados sí? ¿Y si pensamos como si la ciudad formara una sola mente razonadora? ¿Y si nos dejamos de matar?, ¿y si nos curamos? Pero empecemos, ¿y si decimos las verdades que duelen?.

Madrid mata

Barcelona mata

Aunque seamos urbanitas solitarios, aunque vivamos en soledad rodeado de millones de vecinos, aunque no vayamos a votar y no creamos en la política, aunque seamos pacíficos, nos estamos matando con herramientas que se han convertido en armas. Es necesario cambiar de herramientas. Hasta entonces que las verdades no dejen de circular, y si duelen pensemos que más nos duelen la mayoría de coches que circulan por nuestras calles. Así quizás, más pronto que tarde, algunos alcaldes o alcaldesas se rebelarán, y entre los presidentes de gobierno que los aplaque, quizás alguno, se una y provoque esa gran reunión entre los poderes económicos del mundo para iniciar la transición histórica de la energía. La quema de petróleo masificada en nuestras ciudades acabará, sólo falta saber si lo decidiremos nosotros o no, si somos dueños de nuestra economía o sus esclavos. Suerte, Humanidad Urbana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada