sábado, 25 de agosto de 2012

Belleza embrujada

Anoche tuve un sueño que me ha recordado una historia que leí en internet hace varios años. No recuerdo la página web ni al autor del cuento, ni siquiera el título, pero sí me acuerdo perfectamente de la moraleja. Así que he decidido escribirla a mi estilo, darle forma a un bello fondo y presentarlo en este Albumcito Hablador. Quiero convertirlo en un homenaje a la Mujer. Pero me falta ponerle título, lo bautizaré como...


Belleza embrujada

Hace mucho tiempo, cuando la Península Ibérica estaba dividida en numerosos reinos, existió uno con un joven rey al frente. Era Edmundo, rey de Aquitania, que heredó el trono siendo adolescente al morir su padre en una guerra con el reino vecino de Maulica. Edmundo, desde niño, tenía un amigo casi inseparable llamado Adomis, al que nombró capitán de su guardia. Un día el joven rey Edmundo fue sorprendido y capturado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques. Ambos reinos estaban en paz, pero el delito era muy grave, por lo que Adomis, al enterarse, partió rápido en busca de su mejor amigo y rey.

viernes, 24 de agosto de 2012

XIII Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo XIII

Hacia el renacimiento de la Democracia

Después de la República de Roma damos un salto de mil quinientos años y entramos en Europa por un camino que muestra un cambio histórico notable, entre el Renacimiento (siglos XV y XVI) y el Barroco (XVII y XVIII). El famoso escritor Miguel de Cervantes (1547-1616) vivió entre ambas épocas y en su célebre novela “Don Quijote de la Mancha” (principios de XVII) observó magistralmente el ocaso de los altos ideales del Renacimiento frente a un mundo más materialista, la racionalidad del barroco bajo el absolutismo político. Menos mal que renace otra época de oro para el teatro, después de los antiguos griegos, con autores como Shakespeare, Molière, Lope de Vega, Calderón de la Barca y otros, que ofrecieron obras exquisitas como motor de ilusión, criticando con esperanza y vía de escape al desalmado materialismo del Barroco. La literatura se cargó de metáforas y alegorías, incluso de romanticismo. En la pintura se pasó de la armonía y la perfección del Renacimiento (como en los frescos del Greco) al desequilibrio con los cuadros de Rubens que acentuaban el colorido. O con las sombras en Rembrandt, donde la realidad ofrecía pesimismo (generalizando), como con Velázquez o Zurbarán.


lunes, 20 de agosto de 2012

XII Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo XII

La democrática República de Roma

No serían los griegos, no fue el Imperio Persa, ni su conquistador Alejandro Magno, tampoco sus divididos sucesores los diádocos o reinos helénicos, quienes dominarían el Mediterráneo Occidental derrotando a los cartagineses. La elegida por la Historia fue una ciudad emergiendo entre siete colinas que se extendió rápidamente. Estaba formada por tres tribus: los Ramnes, los Tities y los Luceries (latinos, etruscos y sabinos). Cada una dividida en diez secciones o Comicios Curiales (“Comitia curiata”, en latín). Era Roma, la Antigua, todavía inmortal, que surgió como monarquía etrusca hasta que en el año 509 a.C. se transformó creando una naciente república continental. Y en el año 27 a.C. se convertiría en un extenso imperio mundial, abarcando a tres continentes. Duraría muchos siglos y en ella se asentaría la cimentación principal de la cultura Occidental; e influyente, con diferentes grados, en las culturas vencidas y vecinas.


Si la ciudadanía democrática de la Antigua Atenas parece ser consecuencia de la “revolución hoplita”, donde los pobres (mayoría sin poder político) pugnaron contra los aristocráticos (minoría en el poder político) hasta alcanzar la igualdad política; en Roma no hizo falta la revolución, sino casi lo contrario, la inacción. Pasividad o alejamiento de los pobres (los plebeyos), la gran mayoría, de la minoría poderosa (los patricios), una desaparición de escena que llamaron Secessio Plebis (muy parecido a lo que hoy conocemos como huelga general). La primera secessio plebis de la que se tiene constancia ocurrió en el año 494 a.C. Fue consecuencia de una grave crisis económica donde muchos plebeyos quedaron endeudados y, en consecuencia, próximos a ser condenados a la esclavitud. Ya que la ley del momento establecía que el impago de la deuda transformaba al deudor en esclavo del acreedor. Al mismo tiempo la ciudad de Roma fue amenazada por los ”ecuos” y los “volscos”, necesitando formar un ejército numeroso para la defensa.

Así llamaron a filas a los plebeyos, pero éstos aprovecharon la circunstancia para reivindicar mejores derechos y se negaron a luchar hasta que esa ley fuese derogada. Los poderosos o patricios aceptaron, pero una vez pasado el peligro de los ecuos y volscos se negaron a cumplir con lo pactado. Y en vista de ello se inició la secesión o “huelga general” de los plebeyos donde, literalmente, abandonaron la ciudad con sus enseres y herramientas. Fueron al Monte Sacro, a unas tres millas, y allí permanecieron varios días. Tiempo suficiente para que los patricios (las familias ricas) y sus esclavos, únicos habitantes de la ciudad, sufrieran escasez de muchos productos y servicios. Nadie descargaba o traía algo del puerto, nadie abría mercado, la inmensa mayoría de la población de Roma no estaba. Casi una ciudad fantasma, hasta que los patricios enviaron al cónsul Menenio Agrippa para negociar. Y con aquel “negocio” los plebeyos consiguieron derogar aquella ley y además obtuvieron que se creara el cargo de tribuno de la plebe (dos tribunos que tiempo después llegaron a ser hasta diez). Además consiguieron establecer su propia asamblea, el Concilium plebeyo, que elegía a los tribunos, siendo inviolables y los únicos con poder de veto (intercessio), controlando incluso los actos del senado. Y las deliberaciones de los consejos de la plebe (plebiscitos) tomaron fuerza de ley para los plebeyos.

Aunque los plebeyos consiguieron nuevos derechos no se tradujeron en beneficios económicos. En adelante la cuestión de la tierra cultivable fue esencial, más aún ante las nuevas conquistas que se produjeron en los territorios vecinos. La obtención de nuevas tierras a través de guerras y conquistas se convirtió en la base del desarrollo agrícola y ganadero de la República de Roma. En definitiva el desarrollo económico pudo fundamentar a la guerra hasta formar uno de los imperios más extensos conocidos. Apareciendo el problema o cuestión de la tierra pública (ager publicus), donde los plebeyos buscaron el usufructo en igualdad de derechos que los patricios. Al principio las tierras conquistadas se repartían a los colonos o pequeños propietarios, pero luego eran adquiridas por los patricios. Y el excedente de riqueza acumulada fue dedicado a la compra de grandes propiedades rurales. Así las tierras del ager publicus se convirtieron en latifundios con mano de obra esclava. Con los latifundios y la mano de obra tan barata, la mayoría de los hombres libres, que eran pequeños agricultores de la plebe, hubieron de competir con precios muy baratos, como por ejemplo el del trigo proveniente de los territorios conquistados.

En lo militar el crecimiento de Roma pa por la posesión de toda la península itálica y sus grandes islas, sobre todo Sicilia. Así conquistarían las polis o colonias griegas del sur de la península itálica (la Magna Grecia) y se enfrentaron a Macedonia. Ello suponía que tarde o temprano se enfrentarían a los cartagineses. Y podría entenderse que el dominio de Roma se acentuó marítimamente casi por azar, mejor dicho, por la mentira de unos mercenarios que se apoderaron a traición de la ciudad de Mesina, en el año 289 aC, matando o expulsando a los hombres y quedándose con las mujeres. Poco después, en el año 265 aC el rey de Siracusa, Hierón II, rodeó la ciudad de los mercenarios y éstos solicitaron ayuda a Cartago, al mismo tiempo mandaron emisarios a Roma engañando y diciendo que los cartagineses y los de Siracusa los atacaban. Así la guerra contra los cartagineses quedó servida.

Cartago, ciudad situada en el Golfo de Túnez, fue fundada en el 814 aC. por mercaderes procedentes de Tiro (Libano actual) sobre la colina de Birsa. Conn la conquista de Tiro el control de las colonias fenicias pasó a Sidón y luego a Cartago, que se convirtió en la primera potencia del Mediterráneo Occidental, hasta que Roma despertó como potencia marítima. Ante Mesina los cartagineses se aliaron con los de Siracusa, organizando y planificando una gran guerra por la posesión de toda Sicilia. Y he aquí la clave militar, los romanos eran débiles en el mar, por lo que copiaron a las naves cartaginesas y las superaron al inventar el “corvus”, puente de asedio que permitía pasar a la infantería pesada. En dos meses construyeron más de cien naves y arrasaron a los cartagineses en las principales batallas. Aquella nueva forma de asalto naval dejó sin nada de experiencia a los cartagineses para combatir a la infantería pesada dentro de sus propios barcos. Así forzaron una paz ventajosa con Cartago que les cedió toda Sicilia (menos Siracusa).


Roma había cogido tanto poder con aquella guerra que años después Cartago le cedió Cerdeña y Córcega (238 aC) para comprar su neutralidad en una guerra civil que padeció Cartago por la rebelión de sus mercenarios. Se disputaron tres guerras llamadas Púnicas, desde el 264 aC a 146 aC, entre los romanos y los cartagineses. El odio quedó sembrado entre los romanos, como ejemplo la famosa frase con la que Marco Porcio Catón (234 aC.- 149 aC) finalizaba siempre sus discursos: “Ceterum censeo Carthaginem esse Delendam” (Ciertamente opino que Cartago debe ser destruida). Hasta que Publio Cornelio Escipión y sus legiones arrasaron Cartago y fue borrada del nuevo mapa político, no de la Historia. Cartago fue una civilización con Constitución, y aunque sus cargos eran elegidos en razón a riquezas y méritos, esta oligarquía y aristocracia tendió a favorecer democracia entre todos sus ciudadanos con la Asamblea de Cartago, por ello Aristóteles llamó mixta a la Constitución de Cartago.

En el siglo III ac. la Asamblea de Cartago decidía en temas cruciales para la ciudadanía aplicando el derecho cartaginés. Todos los ciudadanos votaban y decidían en cuestiones trascendentales. Elegían a los miembros del “senado” de Cartago y a los generales, pero también la oligarquía comercial tenía mucho poder. En cualquier caso la democracia cartaginesa acabó en el 146 ac. con la invasión romana. En gran medida los que decidían en Roma, el Senado, venció y exterminó (quitó del mapa) a los que decidían en Cartago: el Pueblo o su asamblea. Posiblemente ganó Roma por su potencia militar generada por un ejército propio, mientras Cártago utilizaba a muchos mercenarios en su poderío militar. En cualquier caso aquel poderoso ejército romano se convirtió en el propio enemigo de los romanos republicanos. Y en el siguiente siglo el ejército formó tiranos y dictadores, golpes de estado y guerras civiles, que acabaron con la República de Roma y con la poca democracia que quedaba.

La República de Roma conoció la victoria y el predomino como fuerza dominante no sólo en el Mediterráneo occidental, sustituyendo así al Imperio de Cartago, también puso sus miras de conquistas hacia el Próximo Oriente. La República duró desde el año 509 aC hasta el 27 aC, año en que fue “derrotada” por el Imperio de Roma, en realidad podría entenderse que se derrotó ella misma entre sangrientas guerras civiles. Pero antes, el siglo III aC fue de grandes victorias marítimas, un siglo de oro para la República Romana. Destacar en aquella época el entonces lejano norte romano o Germania, donde se celebraban plebiscitos o votaciones que legitimaban la elección del líder. La República de Roma fue mucho más lejos y arraigó el Estado Patricio-Plebeyo (Populus), hecho que ocasionalmente ocurría en algunas ciudades y que después experimentaban grandes progresos (como en las polis griegas). No es de extrañar, un buen “pacto” entre ricos y pobres siempre ha mejorado a las sociedades.


Derivado de este pacto hasta el Pontificado romano (máximo cargo en época de paz) quedó abierto a la plebe. Los patricios y la plebe (parte de ella cada vez más adinerada) comenzaron a forjar una clase nueva que hizo a las Instituciones más cercanas a la realidad de las calles. Los beneficios no tardaron en llegar, el derecho al voto sólo dependió del domicilio romano. Para evitar la ciudadanía pobre en las zonas conquistadas se formaron colonias y pueblos para los plebeyos más pobres; que a la larga se transformarían en una clase media campesina, y clave para el desarrollo de Roma.

Las asambleas de comicios, Centuriales, pasaron a ser Tribuinicias, donde todos los ciudadanos votaban formando tribus que, independientes del Senado, dejaba el gobierno de la República en manos de los partidos. Se formaron dos grandes partidos políticos, el “Nobilitas”, formado por la nobleza y la clase media; y el partido Popular, ambos bastante nivelados y surtiendo de magistrados a la República. Además se creó el procedimiento jurídico igual para toda Roma, iniciándose el Derecho como ciencia. El Senado, hasta entonces exclusivo de los patricios pasó a ser de todos, quedando como una cámara deliberadora, mientras que las funciones jurídicas y poderes legislativos eran ejercidos por los Comicios (“Comitia”) o asambleas de cuatro tipos: por Curias, por Centurias, por Tribus y por Plebis.


Destacar también los Plebiscitos, que eran asambleas ciudadanas que nacieron sólo para la Plebe, sin intervención del Senado o de los Patricios, y sólo comprometía a los plebeyos. No tenían carácter vinculante, no eran comicios, sino consejos (concilium). Y no formaban leyes, sino opiniones. Y cuando formaban normas sólo y exclusivamente era para la Plebe, no implicaban o no vinculaban a nadie más. Desgraciadamente y al desarrollar sus instituciones administrativas la democracia en Roma decayó. Los romanos, al formar las primeras oficinas estatales, utilizaron entre su personal a libertos y esclavos. Resultando cada vez menos los libertos y más los esclavos, ya que los ciudadanos romanos dejaban de ser pobres y buscaban trabajos superiores o negocios empresariales, dejando un hueco en los servicios y la producción (que pudo haber sido cubierto por una adecuada inmigración, pero no fue así y se utilizaron los esclavos). Otra vez en la Antigüedad aparece la ciudadanía con esclavos.

Posiblemente aquella esclavitud nació, mucho antes que los romanos, como opción al asesinato de los vencidos. Era muerte o esclavitud, y así los romanos se abastecían de esclavos al mismo tiempo que se expandían, ya que sus legiones de combate formaban los mejores ejércitos de aquel tiempo. Hasta cierto punto, en el contexto de la época podía ser comprensible; no así el nacimiento de esclavos, pero la esclavitud se hizo hereditaria. Se extendió por todo el territorio romano (que a su vez también se extendía con nuevas conquistas), hasta tal punto que el tema fue tratado éticamente por el político demócrata Apio Claudio; pero no se consiguió frenar la esclavitud que predominó en todas las sociedades que la República iba creando por todas las ciudades que gobernaba y conquistaba. Y aquí nos encontramos con las inevitables Guerras Serviles, protagonizadas por alzamientos armados de esclavos.


La primera guerra servil aconteció entre los años 135 a 132 aC. Ocurrió en Sicilia con el levantamiento armado de doscientos mil esclavos contra los ciudadanos romanos. Fueron liderados por el sirio Euno, que afirmaba ser profeta, ayudado por su segundo, Cleón, un buen militar que venció las primeras batallas. Ambos fueron derrotados mortalmente. La segunda guerra servil fue entre 104 a 100 aC. Y otra vez en Sicilia, un esclavo liberado, Salvio Trifón, emulando a Euno y defendiendo ideales de libertad, formó un ejército de liberados que atemorizó a los romanos. Y sólo desarrollando una enorme fuerza, el cónsul romano Manio Aquilio, acabó en baños de sangre con esta revuelta.

La tercera y última guerra servil fue por el alzamiento de Espartaco, desde el 73 al 71 aC, Importantísima, a la vez que efímera, en los intentos humanos de liberarse del yugo de la esclavitud. Seguramente fue una revolución con gran contenido en argumentos, pero esta historia la escribieron los vencedores y sólo quedó registrado los movimientos geográficos de los seguidores del ex esclavo y ex gladiador Espartaco (113 adC-71 aC) por la península Itálica y las batallas acontecidas.


Cabe destacar que algunos historiadores asocian estas guerras Serviles con el declive de Roma. No en vano las guerras serviles acontecieron en el mismo siglo que la caída de la República de Roma, el siglo I ac. Desconfiar de los esclavos, el estamento social más numeroso de la República, para una economía basada en la esclavitud como la Romana , a la larga, provocó graves resultados económicos y repercutió en la fractura letal y social que condujo al final. Cuando hablamos de una civilización como la Antigua Roma, ya sea en su República o después en su Imperio, cabe preguntarse: ¿esta clase de civilizaciones construidas y mantenidas a través de esclavos humanos... realmente fueron civilizaciones o más bien mundos de esclavos?.

Dos mitades o empatías (ponerse en lugar “del otro”) diferentes pero unificadas en la Historia Humana. Cuando se estudia la Historia, como humano, no existe la empatía (o no debiera), pues humanos eran tanto los esclavos como los amos, no existen “los otros”, no los hay. No es necesaria la empatía, basta ponernos en lugar de nosotros mismos y de nuestras contradicciones. Cosa distinta es cuando se estudia o expone la Historia desde una determinada perspectiva nacional o religiosa (incluso político/económica), donde es posible desarrollar empatía frente a los diferentes, competidores o adversarios, sólo así pueden existir “los otros”, o “los extranjeros”, o “los infieles”, o “los bárbaros”, o “los comunistas”, o “los capitalistas”. En la visión humana de su propia historia general “los otros” nunca pueden ser otros humanos. Porque la Humanidad es un sólo grupo o agrupación.


En la Roma Antigua existieron muchísimos esclavos y durante muchísimo tiempo. A pesar de la fuerte presencia filosófica entre las clases populares romanas del Epicureísmo, que aceptaba como iguales a mujeres y esclavos. Por otro lado, el Estoicismo era el pensamiento dominante entre la clase alta romana (patricios y plebe acaudalada). El breve pero intenso periodo de Espartaco, casi tres años, apenas es registrado históricamente, como si los hechos fueran olvidados forzosamente, no inscritos en la Historia o manipulados políticamente. Sin embargo, bajo perspectiva histórica y ciudadana, Espartaco, fue un hombre libre entre ciudadanos esclavizadores, un verdadero ciudadano que luchaba contra la esclavitud frente a ciudadanos con esclavos.

Ganaron estos últimos, los ciudadanos más bárbaros o atrasados, en el año 71 aC; pero no se conformaron con la victoria, así torturaron y crucificaron hasta la muerte a los vencidos. Kilómetros de camino con hombres y mujeres libres crucificados en sus cunetas, hasta llegar a las mismas puertas de Roma. Fue un infierno creado por humanos y para humanos, miles de vidas forzadas a agonizar lentamente como tributo al sistema político basado en esclavos y como escarmiento para evitar futuras guerras serviles. La Historia también produce muchos dolor en las conciencias.


El espíritu de libertades que porta todo humano no murió en aquellas cruces. Este mundo Antiguo, especie de “Neolítico” del ciudadano, fue negativo y muchas veces atroz con los esclavos y las mujeres. Hasta la “inmortal” Roma no pudo evitar cierta “justicia” de la Historia. Precisamente por las acciones de amor por las que fue ejecutado Jesús de Nazareth (0 a 33 dC) iba a surgir un movimiento popular y democrático llamado Cristianismo con un amor colectivo desconocido hasta entonces. Pues desde la historia milenaria nos llega, en latín y desde Jesucristo, quizás la mejor frase humana: “Simile illi diliges proximun tuum tamquam te ipsum (Amarás a tu prójimo como a ti mismo)”, con profundo significado humano. Esta mentalidad cristiana proviene en gran parte de los esenios, una tribu dentro de los judíos que practicaban la democracia.

Los cristianos ejercieron una buena labor contra la esclavitud y, al mismo tiempo, ejercieron democracia secreta, ya que fueron perseguidos y torturados. El cristianismo originario, por lo tanto el auténtico, era plenamente democrático. Por lo que hubo de ser desprestigiado por los dictadores y las políticas imperiales romanas (y gran parte de la Historia escrita por los vencedores), acusándolos de incendiar Roma, por ejemplo, o llamándolos “primitivos”, definición que aún llega a nuestros días. El Cristianismo Originario o Auténtico todavía es llamado “Primitivo” y además ha quedado difuso y confuso entre los relatos históricos de aquella época.


Su líder espiritual, Jesús, fue crucificado, método utilizado por los antiguos romanos para delitos políticos, como en las rebeliones de esclavos. Desde los originarios cristianos, antes del 313 dC (fecha fundamental donde el emperador Constantino I convierte al Cristianismo en religión oficial del Imperio y obliga que su símbolo sea la cruz), la Democracia quedaría enterrada muchos siglos en Europa. No así en América, donde la Liga Democrática y Constitucional de Haudenosaune reunió en el siglo XII a los pueblos Cayuga, Mohicano, Oneida, Onondaga y Séneca (los Sioux elegían al jefe por aclamación en asamblea). También hubo cierto grado democrático en la formación del Parlamento de Islandia en el año 930, igual que en las Cortes de León en 1188 y en algunos cantones suizos del siglo XIII.

La Historia volvería a registrar movimientos sociales con tintes democráticos o en busca de ciudadanías democráticas muchos siglos después. Como síntesis Antigua recordar la buena explicación que ofrece Adela Cortina en el libro “Ciudadanos del Mundo” (Alianza, Madrid, 1997). Donde recurre al doble sentido etimológico de la palabra “ciudadanía”. Por un lado su pronunciada raíz griega en Política y por el otro su profundo sentido Jurídico proveniente de la raíz romana. Más tarde, en la historia contemporánea, la ciudadanía abarcaría además su dimensión social. Mientras pasaron muchos siglos después de Roma Antigua hasta que un rey en plena lucha o pugna económico/política con grandes terratenientes, hizo abolir la censura y establecer la libertad de prensa. Ocurrió en Londres, Inglaterra, hace casi cuatro siglos.

Si recapitulamos la historia de la justicia en la Antigüedad, los griegos antepusieron el bien común de la sociedad o polis al derecho particular del individuo, eran fieles a las leyes. Más tarde con el dominio del Roma florecieron el epicureísmo y el estoicismo con más derechos individuales para los débiles (sentido epicúreo), y abarcando a la especie (cosmopolitismo estoico). Con la entrada del cristianismo dicho cosmopolitismo se hizo espiritual y humanista, abogando por los oprimidos; fueran mujeres, esclavos o extranjeros que ganaron en justicia comparado con el periodo grecorromano. Así nos vamos a introducir en épocas donde la emergente burguesía hará que todos los hombres se hicieran titulares de todos los derechos, aunque varias revoluciones trascendentales hubieron de mediar. Llegamos al siglo donde Europa comenzó su Era de la Razón o de la Iluminación.


domingo, 19 de agosto de 2012

XI Historia de la Ciudadanía Democrática

La India de Azoca y el imperio Chin

Aunque Asia no tuvo ciudadanos democráticos en la Antigüedad, conviene repasar sus movimientos sociales y políticos de aquella época. Y en el mismo año, 321 aC, que estalló la guerra entre los diádocos, la importante ciudad de Magada era conquistada por Chandragupta, estableciendo un poder militar nuevo y en expansión hacia el Indo, así nacía el Imperio Mauria. Buscaban al central Indo, hasta entonces dominado por su occidente, el Imperio Persa, y después con el Imperio de Alejandro. En dicho año el Indo acabó siendo parte del ya emperador Chandragupta, cuya capital, Pataliputra, a orillas del Ganges, se convirtió en una ciudad igual o mayor en riquezas que la propia Alejandría del floreciente Egipto.


sábado, 18 de agosto de 2012

X Historia de la Ciudadanía Democrática

Historia de la Ciudadanía Democrática. Capítulo X.

El mundo helénico

Es importante destacar al mundo helénico en este repaso a la Historia de la Ciudadanía Democrática porque era un mundo en crisis provocada por el desencanto y el pesimismo ante el derrumbe político de las Polis (en cierta manera desencanto parecido a nuestra actual época). Y al mismo tiempo nunca antes las culturas europeas, asiáticas y de Oriente Medio estuvieron tan unidas. El mundo humano tuvo crisis anteriores y muy importantes, pero en esta ocasión se produce en plena evolución de las lógicas académicas. Es decir, no sólo existieron interpretaciones, recursos o soluciones militares-religiosas para la crisis, también se recurrió a las filosóficas, éticas y lógicas. Así el pensamiento más evolucionado pasó del Estado-Polis a los Estados-Mundo y se desató la filosofía cosmopolita, comenzando por los estoicos.


viernes, 17 de agosto de 2012

IX Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo IX

La Ekklesia abre la Ciudadanía Democrática

La democracia es un invento o descubrimiento, como el fuego en la Prehistoria, que ofreció una tremenda revolución para el ser humano. Con ella el poder público pudo gozar de conciencia colectiva en el plano político para todos los grupos cuyos individuos ejercieran el derecho de voto. Ocurrió por primera vez, o con historia detallada, entre los habitantes de la antigua Atenas en un movimiento épico del siglo V aC, cuando la ciudad preguntó a sus habitantes sobre sus voluntades políticas y las consideraron vinculantes para las leyes. Este nacimiento histórico del fenómeno democrático podría ser simbolizado con tres palabras: Asamblea, Democracia y Ciudadanía. Triple concepto unido y grabado en una palabra del griego antiguo: EKKLESIA, asamblea democrática de los ciudadanos (de Atenas).


VIII Historia de la Ciudadanía Democrática

Historia de la Ciudadanía Democrática. Capítulo VIII.

Imperio contra Democracia

La primera defensa “democrática” conocida en la Historia duró cinco años (499-494 aC) y comenzó con la sublevación de las polis griegas de Jonia (costa centro-occidental de Anatolia), en la Grecia asiática. Estas ciudades de Asia Menor estaban bajo influencia del imperio persa de Darío I. Y como veremos, fue más una lucha por intereses económicos que por la defensa o expansión de la Democracia. Todo comenzó con los planes de Darío que, una vez construido el canal de Suez, y circunnavegada la península arábiga, pretendía dominar el mediterráneo occidental y unirlo por vía marítima a su eje comercial: Egipto-Persia-India. Era el imperio más poderoso y su emperador el hombre con más poder militar. Por ello en su política expansiva Darío solía valorar primero, o poner "encima de la mesa", el peso de sus armas, y después el de la diplomacia.


miércoles, 15 de agosto de 2012

VII Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo VII

Primeras letras


Recordemos que la popularización del fuego aceleró la evolución mental. Desde encender fuego bajo ritos o técnicas secretas se pasó a formar hogares con cocinas, lugar determinado dentro de la casa para encender hogueras, que cualquier adulto sabía hacer. Así el fuego, cada vez mejor controlado, llegó a iluminar un invento que revolucionaría a todas las culturas humanas, la Escritura. Comienza la Historia. Donde la Humanidad sería lanzada a una carrera en el tiempo que, como demuestra la actualidad, hasta el conjunto de la propia Naturaleza viva se vería afectado con esta aparición o invento de la escritura. En el fondo hay una perspectiva donde si todas las especies surgieron de la Evolución, también la Escritura surge de la Evolución. Y con la escritura aparecen y se desarrollan las ciencias y las tecnologías que permiten mayores adelantes y mejores herramientas. Aquello que desata la Escritura es único y crucial, pero no es ajeno a todo el proceso de la vida en la Tierra. En este proceso la primera escritura que descubrimos y registramos se produjo sobre el año 3350 aC en Mesopotamia. 


martes, 14 de agosto de 2012

VI Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo  VI

La Mente/Alma escribe, comienza la Historia

"La aspiración democrática no es una simple fase 
reciente de la historia humana: es la historia humana". 
Cicerón (106-43 aC)

Este capítulo o post buscará la Historia pública donde la entidad colectiva a contemplar sea el círculo humano junto a su mayor proceso de auto identificación: la ciudadanía democrática, cada vez más curiosa y mejorada. El capítulo anterior sobre la Prehistoria y sus millones de años ha cumplido parte del trayecto, el más largo en tiempo pero el más pobre en conceptos, donde más que individuos democráticos encontramos la raíz del libre albedrío comenzando a razonar. Ahora, sin embargo, nos adentramos en un corto periodo de tiempo evolutivo, sólo cinco mil años (igual que duró el Neolítico), pero esta vez llamado Historia. Donde con la creación y utilización de la Escritura, la aceleración evolutiva de la mente/alma humana ha sido y es tremenda en comparación con otros tiempos calientes (o interglaciares). Del gobierno de la religión al gobierno de la ciencia, una lenta transición no carente de éticas contradictorias y políticas enfrentadas

En la Evolución nos hicimos humanos y obtuvimos mentes/almas racionales capaces de independencia en muchas decisiones o elecciones, elegimos continuar e ir anotando todo lo vivido, para tenerlo bien presente, fundamento de la Historia.


domingo, 12 de agosto de 2012

V Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo V

 Calles al campo o Neolítico


El Neolítico recibe este nombre del griego: nueva edad de piedra, porque el homínino pasa de la piedra tallada a la piedra pulimentada y a la fundición de metales, pero es poco comparado con lo que ocurrió en este periodo. Surgió hace unos diez mil años y duró aproximadamente hasta el año tres mil ac. Hablamos de cinco milenios que señalan el periodo del asentamiento del homínino y la aparición de las casas, cada vez más juntas, formando calles, y éstas desarrollando poblados o ciudades de madera (en su mayor parte). Este sedentarismo es fundamentalmente debido a las aplicaciones de dos nuevos conocimientos o pensamientos razonados, la Agricultura y la Ganadería. La aplicación de ambas lógicas económicas propiciaron que muchos homínidos dejaran de ser nómadas y se volvieran sedentarios. Podríamos decir que el Neolítico abarca desde los primeros hogares fijos o poblados hasta que los humanos comenzamos a escribir, ya en ciudades construidas de ladrillos y piedras. Se podría observar que el Neolítico es favorecido por un ascenso sustancial de las temperaturas medias del planeta en torno al año diez mil ac. También existe un dato muy importante con la llegada del Neolítico: ya sólo quedaría una especie homo, nuestra Sapiens.


sábado, 11 de agosto de 2012

Historia de la Ciudadanía Democrática IV

El libre albedrío individual

El libre albedrío es una creencia de la mente/alma que observa a las personas como entidades libres con poder de elegir y tomar sus propias decisiones. El principio del libre albedrío puede contener connotaciones filosóficas o científicas (también éticas, religiosas...), en este caso nos centramos en la ciencia. Cuando el humano se topa (piensa) con la libertad y se ve obligado a decidir si obrar o no obrar. Dada la multitud de objetos y hechos religiosos (por ejemplo los enterramientos) hallados desde la prehistoria, parece muy posible la teoría donde el humano, al pensar, percibe una creación, entonces la cuestión de obrar o no obrar (el libre albedrío) pasa por saber qué quiere y qué no quiere el presunto creador, es decir, ¿cómo actuar sin ofender a los dioses? Ello daría lugar a las primeras creencias espirituales y religiosas.

A nivel colectivo o de tribu el libre albedrío sería el que la jefatura político/religiosa (el rey/chamán) interpretara como favorable a los deseos de los dioses (o a los grandes espíritus creadores), y entonces todo el colectivo obraría y obedecería a tal deseo divino. En cierta manera el libre albedrío colectivo era el de un solo individuo con el poder absoluto en sus manos, el rey/chamán. Y el grado de inteligencia utilizado sería proporcional a los beneficios de la tribu, o a la inversa y algunas decisiones serían nefastas para el conjunto. Pero todo raciocinio evoluciona no sólo en los individuos a lo largo de su edad, también generación tras generación; es decir, continuamente habría nuevas preguntas para los dioses. Y así descubrir el libre albedrío, obrar o no obrar, decisión a tomar ante cualquier invento nuevo o nuevo conocimiento.
 
El humano libre, nuestro objeto de estudio, suele ser comprendido como un misterio o milagro. "Milagro" de la aparición del pensamiento racional en el cerebro natural, dentro del "milagro" de la Evolución. En cualquier caso la Vida y su evolución general crearon un maravilloso órgano llamado cerebro para uso de los individuos de muchas especies animales; pero en nosotros los homos se produjo una nueva “génesis” sin precedentes. Un paso más allá de la "inteligencia" bioquímica, apareciendo el pensamiento razonado o inteligente, todo dentro del cerebro. De la inteligencia empleada por la Evolución para sobrevivir y perpetuar a la vida terrestre, surge un nuevo tipo de inteligencia, la mental. No fue fácil, o al menos fue y es tremendamente complejo. El cerebro Homo consta por lo menos de cien mil millones de células nerviosas conectadas por unos cuatrocientos mil kilómetros de fibras nerviosas. Y todo ello funciona muy bien, a esta eficacia aquí se le llama "inteligencia bioquímica". Puede llamarse de otra manera, pero el concepto es el mismo, una "inteligencia" o programa inteligente implícito en la Evolución y en todos su genes.

No se trata de buscar dioses (los haya o no), sino de evidenciar que la Evolución como ser vivo, siendo potencialmente mortal, existe ininterrumpidamente desde sus inicios y se ha adaptado a todos los hábitats de este planeta. Mostrando una variedad de especies impresionantes que funcionan muy bien desde sus respectivos nichos evolutivos y siempre con posibilidades de superviviencia. Esto es eficacia y además expone una organización microscópica que puede secuenciarse con lógica (de hecho así sabemos cada vez más en medicina, por ejemplo). Por ello el cerebro humano es una maravilla, tarda en formarse completamente unos cuarenta y cinco años. Y cosa curiosa, siendo el cerebro aproximadamente un dos por ciento del peso total del cuerpo (1´4 kilos como media): consume el veinte por ciento de la energía corporal. De esta demanda energética nace la mente/alma, el poder de sus sentimientos y de sus raciocinios, y también nace la capacidad de elegir en muchos asuntos existentes o por existir, la libertad mental.


El cerebro, el órgano más evolucionado de la Evolución (valga la redundancia), y no sólo de la Evolución como teoría sino como el ser vivo global o planetario formado por todas las células de la Tierra, en constante adaptación o evolución. El cerebro humano quedaría destinado a descubrir y cuestionarse la libertad. Para llegar y desarrollar este libre albedrío las prestaciones que ofreció la Evolución fueron impresionantes. Se calcula que en el cerebro humano hay unas cien millones de veces un millón de conexiones, cantidades desbordantes propias de un universo particular que muestra una vez más la genialidad de la ingeniería bioquímica de la Vida. Por ejemplo, en un solo milímetro cúbico de tejido cerebral existen unas cuarenta mil células nerviosas y unos mil millones de conexiones efectivas (sinapsis). Los cerebros son como galaxias de células nerviosas donde se desarrollan sentimientos, personalidad, razonamientos e inteligencias. Células nerviosas que siempre va creando el cerebro a lo largo de su vida, como en el hipotálamo. La libertad que ahora pensamos, o todos los derechos democráticos que hemos inventado y desarrollado, tienen detrás todo este inmenso despliegue biológico, químico y energético altamente sofisticado. Si es producto del azar, no cabe duda, ¡qué azar más inteligente!

Estos primeros homos, sin idea que en sus cerebros existía lo más sofisticado de la Vida que conocían (o quizás lo intuían y por eso muchas tribus o pueblos creyeron ser los elegidos de los dioses), observaban con atención todo su entorno e intentaban razonarlo. Por ejemplo, tal vez colocando piedras alrededor de las hogueras permitiría cocinar mejor, y posiblemente alguna piedra sería del mineral del hierro, que se fundiría y al enfriarse se volvería otra vez sólida pero con otra forma. Si a esto sumamos pensamientos que comenzaban a razonar es suficiente para que naciera el arte de la fundición de minerales, esencial para la Revolución Neolítica. Quizás más que los metales fue el propio fuego quien contribuyó al establecimiento de un camino hacia el Neolítico. Y no sólo como calor para fundir metales, también puede deducirse que para la existencia de poblados eran necesarias viviendas u hogares con capacidad para hacer fuego en su interior; y ello no hubiera ocurrido sin la popularización o democratización del fuego, y cualquier homo adulto sabría cómo hacer fuego. Así en todo buen hogar había o podía haber una buena hoguera. Una tremenda evolución y revolución.


Si un hogar (palabra asociada a “hoguera”) no tenía un lugar reservado para encender y mantener un fuego controlado, no era un hogar; y los homínidos tenían hogares, de tránsito cuando eran nómadas y mejor construidos cuando fueron sedentarios. Y si hacer fuego fue secreto, tarde o temprano se hizo democrático (utilizando el término como “popular”), y ello conllevó a otra verdadera revolución de la mente/alma. Quizás un primer plano de igualdad (tecnológica) hacia el libre albedrío colectivo. Prácticamente podemos decir que todas las especies de homíninos tuvieron un nacimiento o encuentro con el libre albedrío de la mente (aunque fuera subconsciente en gran parte). Porque la Prehistoria más que ser el nacimiento humano representa también el encuentro y despegue del libre albedrío racional aparecido en la evolución del cerebro animal y propagado a varias especies pensantes de las que sólo sobrevive una, nosotros los sapiens. Millones de años para que una sola especie de la Vida comenzara a dejarse de la tutela de los instintos naturales e introducirse, apenas con conocimiento, en decisiones libres e independientes de consecuencias imprevisibles.

De alguna manera este libre albedrío también tuvo que producir miedo o poderoso respeto al intentar razonar sobre los astros de los cielos y sobre las repentinas y poderosas inclemencias ambientales (rayos, truenos, volcanes, terremotos, huracanes, inundaciones, etc.). Eran tremendas e incomprensibles realidades temidas, pero también algo grande a investigar por la naciente razón. Algunos y después muchos se atrevieron a explicarlo, se atrevieron a saberlo. Así sentir o creer que algo poderoso velaba por las tribus humanas daba cierta tranquilidad para que la mente/alma continuara evolucionando. El ser homínino probablemente intuyó y pensó que se encontraba ante una poderosa creación de la vida y que algún poderoso creador tenía que haber. Y se atrevieron a saber de un posible dios o de dioses creadores.



Compartir con los grandes espíritus las riquezas (en aquel tiempo un puñado de frutas podría considerarse una riqueza) era justo para la mente/alma naciente, y de ofrecer frutas como tributo a los grandes espíritus de la Naturaleza. También compartir las penas (no tener frutos o piezas de caza era una pena) con los espíritus poderosos, y así rogar al poder creador parte de su fuerza para quitar la pena y que vinieran buenos tiempos de caza o para encontrar bosques repletos de suculentas frutas. Compartir las riquezas, pero cuando se pensaba en ofrendar unas pocas frutas al presunto creador: ¿dónde habían de colocarse?. Así pudo nacer el poderoso concepto inicial del símbolo divino. Por ejemplo, un buen sitio para dejar frutas en honor al Creador podría ser el árbol más grande y hermoso de un bosque precioso (el árbol como símbolo natural y fijo). Otro ejemplo posible sería una piedra que hubiera caído ardiendo desde el cielo, un meteorito de varios kilos (símbolo material y móvil).

La mente/alma evolucionaba al igual que sus conceptos y de una manera algo más compleja el símbolo divino terminó uniéndose también al hombre en la persona del chamán o sacerdote. Naciendo formalmente los inicios de las religiones e interpretaciones oficiales al respecto. Así para los primeros homíninos lo que en realidad era su libre albedrío ante aspectos fundamentales de las cuestiones existenciales fue “traducido” o respondido como voluntad de seres superiores, de grandes espíritus, comenzando a nacer los dogmas orales que pasarían de generación a generación. Pero entre tantas tribus de homos diferentes hubieron de ser las creencias, donde se convertiría en oficial aquella que dictara el que tuviera más poder guerrero del momento. Las primeras ideas y cultos espirituales surgieron entre las sociedades nómadas y cazadoras, otorgando un valor religioso al animal a cazar (creencia toteista), incluso convirtiéndolo en algo sagrado y representándolo en las pinturas rupestres. Con la cultura agricultora del Neolítico el hombre comenzó a adorar a todo aquello esencial para la producción de vegetales (tierra, sol, agua, etc.). Formándose personajes divinos, masculinos o femeninos, que descubrimos con simbologías, transformados o tallados en madera o piedra, y que durante las primeras civilizaciones cambiaron a menudo de nombres y virtudes.


En la Prehistoria surgen las raíces de varios tipos de religiones: Monoteísmo (creencia en un único Dios), Dualismo (dos Dioses, uno bueno y el otro malo), Panteísmo (todo es divinidad), Politeísmo (creencia en varios/as dioses/as), Deeísmo (un Dios que creó al Mundo y luego lo olvidó), también podríamos añadir al Ateísmo, que no cree en ningún Dios. Y sobre todo, ante la ausencia de pruebas irrefutables para la ciencia, también apareció las raíces del agnosticismo. En otras palabras, el motivo originario de la Humanidad ofrece áreas de estudio controvertidas tanto para las religiones como para las ciencias, y desde los principios de nuestros pensamientos razonados. Racionalidad y Espiritualidad se asocian y forman un único concepto general durante la Prehistoria y buena parte de la Historia.

Exista un fundamento creador inteligente, o no exista, algo sin precedentes ocurrió en la Vida, las especies Homíninas se encontraron “de bruces” con la libertad de elección o “libre albedrío”. Concepto muy utilizado por diversas escuelas filosóficas, su significado podría quedar complicado o relativo incluso para la ciudadanía democrática. Para dejarlo sencillo, libre albedrío es una consecuencia natural de la evolución cerebral entre los primates y conlleva un ejercicio de elección meditada, aunque en lo más inmediato aún impere el instinto animal. Esta libertad de elección, junto a la creatividad, la espiritualidad y la conciencia razonada marcaron el punto de nacimiento de la mente/alma en la Vida de la Tierra. Junto a los dogmas religiosos surgirían los dogmas técnicos o tecnológicos, también orales, que describirían cómo hacer buenas herramientas (agujas, cuchillos cortantes, hachas, redes de pesca...). Todo ello con notable influencia de supersticiones espirituales o religiosas. Así los pensamientos cerebrales y la tecnología originaria de la piedra dio un gran salto a la tecnología de los metales. ¿Puede hacerse esto sin libre albedrío o sin pensamientos en libertad?.


Para ejercer libre albedrío primero hay que conocer o reconocer varias posibilidades u opciones a escoger y después elegir. Pongamos un ejemplo para mostrarlo por vía política. Tracemos una historia hipotética sobre una tribu humana huyendo de los deshielos hace doce mil años. Imaginemos que al pasar la tribu cerca de un glaciar se desprende un trozo de pared helada y mata al rey/sacedorte y a su familia. Después dos veteranos y poderosos guerreros optan por el mando (libre albedrío individual), y discuten entre ellos. El resto de guerreros deben tomar posiciones o preferencias a favor de uno y en perjuicio del otro, (libre albedrío individual). Así, y si los dos candidatos optaran a que la mayoría de los guerreros decidiera al sucesor: estaríamos ante una democracia primitiva (existieron asambleas prehistóricas). Cuyo resultado sería el libre albedrío colectivo (premeditado y vocalizado o mecanizado), en este ejemplo el método democrático sería una de las opciones para elegir al nuevo rey/sacerdote. Aunque pueda ser improbable, ya que la disputa se resolvería probablemente por magia, superstición, religión... o por combate. Aún así hay que dejar abierta la gran posibilidad: en alguna asamblea de la Prehistoria probablemente se produjeron actos democráticos entre mentes libres.

Si el libre albedrío originario fue fácil o natural en la Prehistoria, no así resultaría con su teoría, ya que la decisiones importantes la solían pasar a Dios, que en realidad o al final era la decisión del chamán o rey. Así el libre albedrío colectivo fue quedando detrás de otros nacientes y poderosos conceptos, o ni siquiera fue conceptuado. Toda la Prehistoria y mucha Historia hubo de pasar hasta que el libre albedrío político se mostrara con lógica, ciencia y ciudadanía entre los griegos y, después de miles de años, como costumbre en muchas comunidades o naciones actuales. El conocimiento, aplicación y desarrollo de la lógica y la razón no lograría autonomía suficiente para contemplar la Vida de la mente/alma, y tratar con ciencia a sus dudas existenciales, hasta miles de años después, con los antiguos griegos. Aunque fue históricamente fugaz y más bien no fue hasta la Ilustración, y después bien entrado el siglo XIX, cuando se sentaron las bases razonadas de la Teoría de la Evolución. Siendo entonces cuando la mente/alma alcanzó generalidad suficiente para enfocar el asunto con ciencia y lógica hacia el conocimiento imparcial.

El libre albedrío implica asumir responsabilidad ante la toma de decisiones, pero si la decisión era de un ser divino, y se creía fervientemente en ello, podía ejecutarse cualquiera acción por simple mandato de la divinidad. Por ello, ¿hasta qué punto pudo desarrollarse el libre albedrío entre sociedades gobernadas por las “divinidades” de la Prehistoria?. Discurrir por lo que sabemos de este periodo mental y espiritual antes de la Historia escrita es apasionante y más aún sabiendo que cada trabajo antropológico va completando más este conocimiento que tenemos de nuestros inicios naturales. Es curioso cómo con el descubrimiento de unas pocas pinturas rupestres sobre escenas de reuniones o asambleas de guerreros pueda afirmarse que las raíces de la ciudadanía fueron antes que las ciudades. Curioso porque en algún determinado momento y probablemente en una de estas reuniones o asambleas, ante conocimientos nuevos, alguna tribu nómada decidió construir un poblado fijo para vivir de la agricultura, además de la caza, pesca y recolección. Entrando de lleno en el periodo neolítico, donde los primeros poblados fijos marcaron una revolución sin precedentes en la naturaleza humana, un nuevo modo operativo de la Evolución.


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Capítulo anterior, III, El Fuego Homínino:
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viernes, 10 de agosto de 2012

III Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo III
El fuego homínino

Hace 1,7 millones de años el homo Georgicus (inicios del homo Erectus) estableció un precedente fundamental en la vida conocida de la Tierra y comenzó a cuidar de sus ancianos. En pocas generaciones este hecho, desconocido en cualquier otra especie, daría grandes beneficios. Proporcionó mayor vida experimentada a los homínidos, ya que las neuronas del cerebro homo pueden seguir creciendo y cambiando durante toda una vida, incluida la madurez y vejez. Los ancianos educaban y cuidaban a los niños, adiestraban a los jóvenes, sin dejar de progresar en sus lógicas o pensamientos sobre tecnologías o dudas existenciales. Quizás por ello existen pruebas arqueológicas mostrando que hace 1,4 millones de años los homíninos ya dominábamos el arte de hacer fuego. Algo que nos diferenció radicalmente de todos los animales y marcó el inicio de un poder tecnológico sin precedentes y con proyección infinita.

jueves, 9 de agosto de 2012

Historia de la Ciudadanía Democrática II

Capítulo II
El cuerpo de la mente/alma
La interpretación de los largos inicios del ser racional puede mostrar tres hechos fundamentales. El primero es la aparición de un cerebro “especializado”, el más sofisticado del reino animal. El segundo fue su diversidad y expansión por docenas de especies homínidas que utilizaron tecnologías y crearon culturas. El tercero sería la drástica reducción a una sola especie, homo sapiens, donde permanece. Después se produjo un tremendo alejamiento mental y tecnológico del homo respecto al resto de la Naturaleza pero, a la vez, este tercer hecho representa también un estrecho acercamiento con algunas especies mamíferas (domesticación). Ocurrió en la llamada Revolución Neolítica, originaria de numerosos y diversos significados sociales, en uno de ellos apareció la ciudad y la escritura, acabando el Neolítico. La recién nacida urbanidad significaba no sólo adaptación al medio, también poder crearlo o modificarlo. En esta nueva mentalidad urbanizada y... amurallada, apareció la Ciudadanía, donde el nuevo ser consciente buscó con lógica a sus colectivos conscientes, apareciendo la Democracia.

martes, 7 de agosto de 2012

I Historia de la Ciudadanía Democrática

Presentación

Gaudeamus viros gloriosos et 
parentes nostros in generatione sua.
(Honremos a nuestros gloriosos 
antepasados en todas las generaciones.)


La Historia es la mejor de las historias, nunca se termina de leer, de escribir o de investigar y, sin embargo, siempre satisface. La Historia tiene muchos significados y muchos protagonistas, si todo ser vivo puede tener biografía: el conjunto y desarrollo de todos los seres vivos es la mayor de las historias. Entre los seres vivos hay algunos que desarrollan tanto la mentalidad que llegan a entender (en cierta manera: crear) y compartir la libertad pública, y este pequeño libro quiere ocuparse de la historia de todos ellos en su conjunto, la Historia de la Ciudadanía Democrática. Es Historia Humana en cuanto otra especie capaz de desarrollar o crear ciudadanía democrática no aparezca desde algún lugar del Cosmos. La historia de la ciudadanía puede trascender a la propia historia humana; no ya porque aparezca otra especie ciudadana y alienígena, también porque se puede proyectar futuro posible donde otras especies, como entre las mismas primates, alcancen desarrollo mental y a la larga alguna forma de ciudadanía democrática.

La Historia de la Ciudadanía Democrática es parte esencial de la Historia Universal. Y de los significados de la Historia, el progreso de la mente libre, es uno de los principales. Este pequeño ensayo quiere mostrarlo. Entendiendo como “Ciudadanía” a las personas libres que fueron, son y serán; e interpretando “Democrática” desde las primeras asambleas entre personas libres. Y la palabra “Historia” es aceptada desde que el Humano supo escribir hasta nuestros días. Pero necesitamos abarcar más tiempo, y un relato humano, o de su mente libre, incluye a la Prehistoria. A toda la Prehistoria, desde que la primera mente comenzó a razonar y este hecho se propagó por el resto de las mentes de alguna tribu. Desde entonces hemos pensado mucho siendo libres, y ese pensamiento colectivo ha evolucionado hacia ciudadanías democráticas como formas de sociedades inteligentes y avanzadas. Pero antes de "la vida libre" descubierta por el raciocinio de la mente humana estaba simplemente "la vida". Para conocerla la ciudadanía debe recurrir a uno de sus poderes públicos, la ciencia pública, y así entender un poco o lo suficiente el curso trazado por la Evolución durante miles de millones de años hasta que una mente racional apareció en el cerebro de un homínino.

Al hilo de la cita en latín que encabeza este primer post del libro, y al pensar en nuestro antepasado más antiguo o célula primigenia, podemos recordar una sentencia que reza igualmente en latín: “nihilo nihil fit” (“de la nada, nada ha sido”); así de simple y complejo puede resultar pensar sobre los orígenes del ser vivo. Al menos sabemos que la Vida apareció en la Tierra desde hace unos tres mil quinientos a cuatro mil millones de años. No sabemos qué creó la Vida o a las bacterias primigenias, pero queda claro que “Algo”, desde los aminoácidos, creó proteínas y las impulsó e impulsa desde lo microscópico. En cierta manera la Vida es una más de las leyes del Cosmos. Y "Algo" con una energía que parece interminable nos empuja a todos los seres desde los orígenes de la vida en este planeta. Después las células se dividieron en grupos y se diversificaron, no cesando desde entonces de reproducirse y competir por el espacio y los nutrientes. Como si la Evolución en la Tierra naciera con lema olímpico: “Altius, citius, fortius” (Más alto, más veloz, más fuerte).

Una vez situados desde el origen de la materia orgánica, cuerpo principal donde, en definitiva, habita la mente/alma humana, podemos dar un enorme salto en esta presentación y pasar por alto la aparición y la reproducción masiva y variada de vegetales y animales, y así plantarnos frente a los primeros cerebros con mente tecnológica. Estaríamos entrando en la Prehistoria, señalada como el periodo de tiempo vivido por la Humanidad antes de la Historia. Transcurrió desde hace unos 2.600.000 años hasta aproximadamente el 3.500 aC. Consta de tres periodos: Paleolítico, Mesolítico y Neolítico. Primero el Paleolítico (edad antigua de la piedra) con el homo Habilis, desde el Australopitecinos que venía de antes y en plena era geológica del Plioceno. Este tiempo prehistórico introduce cuestiones importantes para el interés general humano, ¿por qué apareció la Familia de especies homíninas?. ¿Qué fue lo que a través de muchos millones de años transformó criaturas primitivas prehumanas en el hombre moderno?


El Relato Humano nace cuando el cerebro, como órgano bioquímico de células especiales y entre ricas sinopsis, comenzó a pensar con raciocinio y produjo tecnología que elevó a la familia de especies humanas ante el resto de la vida animal y vegetal. La libertad, hasta entonces implícita en el espacio material ante el animal (un caballo ante una pradera, por ejemplo) pasa a tener significado también en el recién nacido espacio mental cognitivo, nueva libertad ¡dentro del cerebro!, en algo llamado mente racional. No tardaron en aparecer las primera preguntas en la Evolución dentro del cerebro de las especies homínidas. Por ejemplo: “¿qué es la libertad?, ¿qué hago con mi libertad?, ¿a quién o qué ideal sirvo con toda esta tecnología nueva que estoy creando y me da tanto poder?”.

Así la Evolución de la Mente toma salida dentro de la Evolución durante la Prehistoria, íntimamente ligada al mundo animal, cerebral y neuronal. El significado de la Historia está unido al significado de la Vida y constituye un Misterio en sus esencias originarias. Pero sea como fuere, dentro de la evolución de la vida y de su “hija”, la evolución mental, nacen mentes conscientes, individuales e independientes, pensando en libertad sin saber apenas nada más allá de los instintos. Surge un camino evolutivo que conseguiría llegar a la ciudadanía democrática. Y tendría como compañeras de viaje un tremendo progreso político y una larga revolución tecnológica en la que todavía estamos inmersos. Es la Historia de la Ciudadanía Democrática donde, después del Neolítico, tres pasos importantes pueden ser señalados:

Paso 1º: La ciudadanía general democrática masculina, con esclavos a su servicio, extranjeros y mujeres excluidas (con Democracia Directa). No existió en todos las ciudades o pueblos humanos.

Paso 2º: La ciudadanía general democrática masculina sin esclavos, excluidas las mujeres y los extranjeros (con Democracia Representativa). No existió en todos los pueblos humanos.

Paso 3º: La ciudadanía general democrática paritaria (hombres y mujeres), excluidos los extranjeros (con Democracia Representativa). No existe en todos los pueblos humanos.

Son tres pasos fundamentales a partir de la invención de la escritura. Ahora estamos en el tercer paso. Aunque también podría decirse que llevamos ya demasiado tiempo en el tercer paso. En cualquier caso, si hay tres pasos es que vamos caminando o evolucionando, quedando una pregunta esencial, ¿hacia dónde deberíamos ir? La Historia de la Ciudadanía Democrática no está terminada y su relato humano concluye con una hermosa pregunta: ¿dónde está el siguiente paso lógico?. Con este curioso y buen ánimo la lectura es invitada hacia una conclusión abierta de este pequeño libro. Así entramos en su capítulo original, siguiente post.


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Capítulo siguiente, II, El cuerpo de la Mente/Alma (aparece en la Evolución):